Es el primer día de la madre que paso sin mi abuelita, me es extraño pensar y darme cuenta de que ella se fue hace tan poco, ni siquiera es un mes de su partida, pero siento como si hubiera pasado mucho tiempo, en parte porque luego de partido otros sucesos en mi vida eclipsaron lo que su partida me hizo sentir, y además porque me siento bastante tranquilo y sereno respecto a ella.
Suelo pensar mucho en ella, en sus últimos meses, en la forma en que se fue apagando-totalmente conciente-, en la forma en que dejó de luchar, en la forma en que me dijo tantas veces que me quería, en su terca intención de siempre cuidarnos, aún cuando ella ya estaba desvalida, ella nunca cambió, nunca dejó de ser madre, incluso de aquellos a lo que nunca tuvo en el vientre, y hoy es que pensé que el mejor ejemplo de madre que puedo tener -sin que la mía se resienta- es mi abuelita.
Lo único que me molesta es que la imagen mas recurrente en estos días es la última que tuve de ella, cuando ya se había ido, y en verdad me gustaría que la primera imagen se me viniera a la mente siempre fuera cualquier otra (tengo miles en la cabeza) , pero bueno, creo que eso no es algo que puedo controlar.
Durante estos días pensé mucho acerca de lo que abarca perder a un ser querido, el dolor involucrado, los reclamos, el llanto, los cargos de conciencia, el duelo, la hipocresía y demás. Y pensé que mucho del dolor y todo lo que se siente en este tipo de situaciones es bastante egoísta, o en el mejor de los casos individualista.
Lloré por la partida de mi abuela y hubo momentos en los que me sentí derrumbado, no me derrumbé cuando me dieron la noticia, ni cuando vi su cuerpo por primera vez, lloré y caí cuando vi su cuarto vacio, donde habíamos pasado tantas horas juntos, lloré cuando pasé por su casa, donde tantos años preciosos pasé, sentí morirme cuando recogí su ropa y sentí su aroma, el mismo que tenía siempre que la veía.
Pero todos esos momentos estaban relacionados con momentos que yo pasé con ella, con momentos que nunca volverán y menos ocurrirán de nuevo, lloré en verdad por mí, porque sabía en ese momento, y ahora lo confirmo, que la extraño demasiado, que me hubiera encantado que ella estuviese en mi graduación, que cargue a mis hijos, poder invitarle un pollo a la brasa, o simplemente echarnos juntos a ver tele. Pero eso no pasará, no más.
Sin embargo los días me han ayudado a entender que ella ahora está mejor, que hubiera sido injusto que ella estuviera enferma 3 meses mas hasta que yo me gradúe, o algunos años mas para que conociera a sus nietos. Comprendí que ella se quería ir, y asi pasó, se fue cuando dejó de luchar.
Mi mamá me dijo siempre que mi abuelita nunca volvió a a ser la misma luego de perder a su hijo, bueno, ahora seguro es la que siempre fue, está ahora con él y eso me hace feliz, la extraño, es cierto, pero de seguro ella también extrañaba mucho a su hijo.
Han pasado casi 3 semanas, y voy comprendiendo todo esto de las partidas, de cómo así de fácil todo acaba y se puede derrumbar, comprendí que todo depende del cristal con el que miremos las cosas, yo lo veo desde el cristal de mi abue y así es mejor.
Ahora ella descansa, y aunque ella no lo haga más, yo estoy volviendo a respirar, ella lo hubiera querido así.












