miércoles, 18 de agosto de 2010

Al día siguiente

Al día siguiente la casa amaneció en silencio,
los peces no hacían ya el ruido habitual.

El pájaro rojo del jardín picoteaba el rosal marchito.

Y desperté entre tanto silencio con demasiada bulla en la cabeza,
había tráfico de ideas,
congestión de pensamientos,
llamadas perdidas en el teléfono.

Abrí los ojos
como quien quiere nacer de nuevo,
aún sin querer ver el mundo,
tan solo sentirse vivo.

La casa seguía en silencio,
era la casa silente?
estaba en silencio por dentro?

Intenté escuchar el eco de las sensaciones de ayer,
intento descifrar los ruidos del silencio.
No,
no hay respuesta.
Es que estoy vacío?

Quise abrazar el recuerdo del que fui antes,
mis brazos no responden
rompí los circuitos que unen el alma y el cuerpo,
quedé en silencio,
una vez mas.

Al día siguiente tenía otro nombre,
no era el de ayer,
no seré el mismo de mañana.
seré al fin quien quiero ser?
Quién merezco ser?

Al día siguiente no había mas que fotos rotas sobre la mesa
palabras borrosas,
recuerdos de batalla
imágenes de guerra...

Y sobre la mesa un corazón nuevo,
brillante en el silencio,
listo para usar.

Al día siguiente desperté con otro nombre,
y después de mil batallas,
con un nuevo corazón.


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