viernes 26 de agosto de 2011

Regresé - Día 2

Día 2

La noche fue larga, algún animal (cuya especie preferí no tratar de identificar) empezó a bailar el jarabe tapatío sobre la calamina, así que me dediqué a leer un poco, no sé a qué hora me habré dormido.
He dado vueltas y vueltas sobre la misma idea toda la madrugada, pero ya es hora de salir, 6:56 am y empieza la caminata de hoy. Hasta más tarde.
6:59 de la tarde, ya oscureció hace un rato, cae una lluvia que no termina de decidirse.

El día estuvo genial. Los primeros 30 minutos de la caminata fueron terribles, descubrí nuevas y aterradoras formas de dolor y aprendí a reconocer cada parte de mi cuerpo por su respectivo dolor. Todo de subida, pero llegué (en condiciones infrahumanas pero llegué). Caminé entre guayaquiles y me crucé con toda la primaria y secundaria del colegio de La Florida. Y por unos minutos me sentí un rockstar saludando a cuanta persona me cruzaba, es lo bonito de los pueblos pequeños, todos se conocen tanto que el nuevo (yo) nunca pasa desapercibido. Ya como a media tarde había estrechado tantas manos como en lo que va del año, o más. Me di cuenta de cómo algo tan cotidiano como un saludo, que a veces hasta decimos sin pensar puede decir tanto de una persona, cómo puede transmitir cosas que no percibía antes.

Chino y Paco me estaban esperando en Limoncito, deben ser las personas más comprometidas que he visto en mi vida, me gusta trabajar con ellos porque aman trabajar y nunca dicen que no al trabajo. Me presentaron con los vecinos y amigos y me llevaron casa por casa, creo que se conocen mejor mi proyecto que mis propios jefes, así sí da gusto!

Como salí temprano no encontré desayuno cerca, el instinto maternal de la mama de Chino (¿o tal vez la cara de hambre con la que miré a sus pollos?) no permitió que siguiera caminando sin tomar desayuno. Antes solía decir que no puede haber comida más sabrosa que la que es gratis, si es gratis y con cariño (y queso mantecoso) nada puede ganarle. Sobra cariño por acá, les pediré prestado para llevar a la oficina.
No tengo muchas ganas de cenar hoy, la fiesta central del pueblo es el 30 y creo que todos andan guardando fuerzas para el gran día. No hay mucho que hacer en la plaza ni en las tiendas. Para mi termina ahora el día, a leer un poco y esperar que termine de caer la noche. Corre tranquilidad en el aire, el olor a leña aún me dura, huele también a gallinazo y yuca, ¿rara combinación no?
¡Hasta mañana!

P.D.: Perdón si todo esto parece una lista de ideas sueltas e inconexas, pero así suele ser mi vida, ya luego encontrarán un orden (espero). Ya chau.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¿Alguien dijo algo?