Día 4
Hoy el día empezó tranquilo rumbo a Montaña de Séquez, a diferencia de los días anteriores tuve compañía en el camino, Don Raymundo, ¡Cuántas historias juntas! Tuve que seguirle el ritmo todo el camino, a sus palabras y a sus pasos.
Yo creía que eso de “tener mundo” solo se podía alcanzar viajando y saliendo del nido. Don Raymundo tiene mundo sin haber salido nunca de su lugar, sabe cuál es su lugar en el mundo y allí reina. Tiene esa tranquilidad que sólo una vida bien vivida puede brindar, una paz en los ojos y una quietud en sus palabras que solo la experiencia te da. Y cuando yo creo que llego hasta ellos a enseñarles y a ayudar termino el día con siempre algo nuevo aprendido y con alguien nuevo en mi vida que no dudó en ayudarme.
Me senté un rato en un piedra a leer, bajo la sombra de una roca grandota, no hay pierde cuando se trabaja así!
Hasta mañana que la pequeña travesía termina.
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